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Trucos de cocina

Charlito, chef: "Guarda las patatas en una caja tapada, en un sitio fresco, seco y sin luz"

La guía de Charlito enseña a evitar el reverdecimiento, revisar una patata afectada y elegir la variedad adecuada para cada uso.

Charlito, chef que comparte sus recetas en Instagram, propone una pauta sencilla para que las patatas no se estropeen antes de llegar a la sartén o a la cazuela: guárdalas en una caja de cartón tapada, en un lugar fresco, seco y sin luz. Es una regla útil para cualquier variedad y para cualquier plato que tengas pensado preparar después.

La guía de Charlito, una de las recetas más importadas recientemente en HolyCook, pone el foco en un problema habitual de la despensa: la luz y la humedad favorecen que la patata se ponga verde y genere solanina. Saber prevenirlo te permite conservar mejor la compra y decidir con criterio si una pieza sigue siendo aprovechable.

Frescas, secas y a oscuras: la regla de conservación de Charlito

El gesto que recomienda Charlito no requiere recipientes especiales. Reúne las patatas en una caja de cartón bien tapada y colócala en un espacio fresco, seco y protegido de la luz. La clave no es la variedad ni el uso posterior, sino evitar las dos condiciones que, según explica, propician el reverdecimiento: la exposición lumínica y un ambiente húmedo.

Esta forma de almacenarlas sirve tanto si después quieres hacer una tortilla, como la de esta versión rápida con patatas paja, como si las vas a cocer o freír. Tenerlas a oscuras y sin humedad ataca el problema antes de que aparezca el color verde, en lugar de obligarte a revisar y descartar patatas más tarde.

Cuándo pelar una patata verde y cuándo tirarla

Charlito distingue entre una alteración leve y una patata muy afectada. Si el verde es poco intenso, aconseja pelarla de forma generosa, retirando un par de capas de más antes de aprovecharla. Si el color verde es intenso, su recomendación es desechar la pieza entera. Es un criterio práctico: no se trata de recortar superficialmente cualquier zona verde, sino de valorar cuánto se ha extendido.

Tampoco conviene confiar en el calor como solución. Charlito advierte de que la solanina soporta temperaturas superiores a 150 grados, por lo que cocinar una patata muy verde no elimina el problema. Si el reverdecimiento es marcado, la opción prudente es tirarla, incluso si pensabas freírla o hornearla.

El almidón y el agua deciden cómo usar cada patata

Además de la conservación, Charlito utiliza la relación entre almidón y agua para orientar la compra. Las patatas con más almidón y menos agua responden mejor en frituras porque tienden a quedar más crujientes. Por eso él prefiere la agria para freír y también señala la patata gallega como una buena opción para frituras y tortillas.

Para cocer, Charlito recomienda patatas rojas como la Red Pontiac: mantienen mejor su forma y se deshacen menos que las más ricas en almidón. Esa estabilidad resulta útil cuando quieres que las piezas lleguen enteras al plato, por ejemplo en unas patatas baby con queso y salsa de trufa.

Tres elecciones prácticas para la compra

  • Para freír o preparar tortilla, elige una variedad rica en almidón y con menos agua, como la agria. Charlito también considera la patata gallega una buena alternativa para estos usos.
  • Para cocer, busca una patata roja tipo Red Pontiac. Mantiene mejor la forma y tiende menos a deshacerse durante la cocción.
  • Si solo quieres guardar una variedad en casa, Charlito recomienda la Monalisa: no destaca especialmente en una técnica, pero funciona para freír, cocer y otros usos.

Con esta pauta puedes comprar según el resultado que buscas y almacenar las patatas sin depender de una receta concreta: agria o gallega para una textura más crujiente, Red Pontiac para piezas firmes al cocer y Monalisa para resolver distintos platos con una sola bolsa. La caja tapada, fresca, seca y sin luz completa el método desde la despensa.

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