Darío Jozifek, cocinero: "Sala el tomate, espera 15 minutos y emulsiona el jugo con bonito"
Aprovecha el jugo que suelta el tomate al salarlo para preparar una emulsión cremosa con aceite de oliva y bonito.

Darío Jozifek propone en Instagram un modo de aliñar tomate que empieza por no tirar el líquido que libera la hortaliza. Tras salar el tomate y dejarlo reposar, separa ese jugo y lo convierte en la base de una salsa cremosa con aceite de oliva virgen extra y bonito. La receta de Darío ya es una de las más importadas recientemente en HolyCook y comparte terreno con propuestas frescas como esta ensalada de pasta, atún y aguacate.
Darío sala el tomate antes de aliñarlo
El gesto previo es sencillo, pero determina el resultado. Darío extiende el tomate troceado sobre una bandeja para que la sal alcance toda la superficie. No busca que los cortes queden uniformes, sino que el producto quede bien repartido y pueda soltar su líquido de forma homogénea.
Después lo deja reposar unos 15 minutos. La explicación está en la ósmosis: la sal hace que el tomate expulse parte de su agua y, con ella, sus jugos. Ese líquido no es un sobrante, sino una base concentrada de sabor para el aliño.
El jugo recuperado se convierte en una emulsión
Una vez terminado el reposo, Darío separa el tomate del líquido que ha soltado. El tomate pasa a la fuente de servicio y el jugo se reserva para trabajarlo aparte, evitando que se quede en el fondo del plato y termine aguando el conjunto.
Darío lleva ese jugo al vaso batidor junto con un chorro de aceite de oliva virgen extra y unos trozos de bonito embotado. Al triturarlo, el aceite y el líquido del tomate forman una emulsión cremosa que se vierte sobre los trozos. El bonito aporta cuerpo y sabor a la salsa; además, Darío puede rematar el plato con más bonito en trozos. Si te interesa otra preparación que aprovecha una conserva triturada, prueba este paté de sardinas hecho en vaso batidor.
Cómo aplicar la técnica a otros aliños de tomate
La enseñanza de la receta de Darío sirve para otros platos de tomate aliñado: sala, deja reposar y reserva el líquido antes de montar la salsa. Después puedes incorporarlo al aderezo en vez de permitir que se mezcle sin control en la fuente. Así sabes separar el jugo, emulsionarlo y devolverlo al tomate como una salsa con más cuerpo. También puedes aplicar este orden a una ensalada de garbanzos con atún, donde el tomate puede aportar su propio jugo al aliño sin diluirlo en el plato.



