Inés, cocinera: "Mantén 40 mililitros de aceite y ajusta el agua al espesor"
Este pesto de espinacas y nueces permite regular la textura al final para usarlo en tostas, sándwiches, ensaladillas y otros acompañamientos.

Inés publica en Instagram un pesto de espinacas y nueces cuya clave está en poder decidir la textura al final. Con nueve importaciones recientes en HolyCook, es una de las recetas más importadas de la plataforma. La creadora mantiene 40 mililitros de aceite de oliva virgen extra como medida fija y deja el agua como margen de ajuste: parte de 40 mililitros, pero adapta esa cantidad al espesor que busca.
El agua es la medida variable del pesto
La propuesta de Inés reúne 150 gramos de espinacas frescas, 40 gramos de nueces, 40 gramos de Grana Padano o parmesano, un diente de ajo, sal, pimienta, aceite y agua. Todo se tritura conjuntamente hasta lograr una salsa cremosa. El aceite se mantiene en 40 mililitros y el agua es la cantidad que Inés ajusta según el espesor deseado.
El gesto resulta útil porque te permite no alterar la medida de aceite de la receta cuando necesites una salsa más o menos fluida. El material de la creadora atribuye al agua ese control de consistencia, sin plantear pasos adicionales ni una técnica compleja: tritura, comprueba la textura y adapta el agua al resultado que quieres servir.
Cómo adaptar la consistencia al plato
Inés plantea su pesto para ensaladillas, tostas, sándwiches y como acompañamiento. Si lo vas a extender sobre una tosta o un sándwich, puedes buscar una textura más espesa; si va a acompañar una ensaladilla, puedes dejarlo más fluido. También puedes llevar ese criterio a platos frescos como esta ensalada de garbanzos o a una ensalada de pasta, atún y aguacate.
Así, el truco de Inés te deja una pauta concreta para otras salsas trituradas: fija los ingredientes que definen su base y reserva un líquido para corregir el espesor al uso final. Obtendrás un pesto que se mantiene cremoso y que puedes adaptar a untar o a acompañar sin cambiar la cantidad de aceite.



